Conoce el Caso de Carol y apoya la demanda por un Protocolo ante emergencias para la UDP

28.9.2017

El día 11 de abril del 2017, faltando algunos minutos para las 14hrs, me quedé atrapada en el ascensor de la Universidad Diego Portales, facultad de Salud y Odontología (donde estudiaba hasta esa fecha) junto a Camila Roman, quien trabajaba como ayudante y asistente de investigación en ma facultad de letras, que se encuentra unida a mi facultad. Luego de un par de minutos atrapadas, el ascensor cae 7 pisos en aceleración.

Esto quiere decir que empezó a bajar piso por piso cada vez con más velocidad, tomando fuerza en los últimos 6 segundos (aprox) hasta chocar en el suelo del edificio. Los citofonos del ascensor nunca funcionaron, la alarma solo sonaba en el interior y el ascensor no se movía. Al par de minutos este empieza a moverse y a subir nuevamente, lo que permitió que pudiera agarrar señal en el celular y poder comunicarme con un compañero que iba a la misma clase que yo, por lo que estaba a esa hora en la universidad. Gracias a él y a su gestión, los guardias se pusieron en movimiento, pues no existe ningún protoloco de seguridad. Nos fueron buscando piso por piso hasta que finalmente nos sacaron forzando las puertas en el 6° piso ( El edificio es del -3 hasta el 6°piso) entre un guardia y un auxiliar, junto a mi compañero. En total estuvimos 20 minutos adentro, encerradas y angustiadas pues el ascensor después de la caída siguió subiendo y bajando durante todo el tiempo, haciendo ruidos horribles que hasta el día de hoy me persiguen en pesadillas.

 

Al salir del Ascensor (caminando y sin ningún tipo de ayuda de parte de quienes nos sacaron) el guardia anota nuestros datos y nos manda a clases, pero yo me dirijo a la oficina de la coordinadora del edificio, La Señora Valeska Fredes, quien me dice, y cito textual "Pese a tener un convenio con HELP,no se justifica usarlo pues no te veo sangre ni huesos rotos". Al señalarle que yo tenía dolores en mis tobillos y piernas pero que la adrenalina estaba muy a full aun me dice que vaya a pedirle un papel a la Paramedico de la Universidad "por si me dolía algo al otro día". A lo que yo me negué y pedí que la trajeran hasta el edificio para examinarme, a lo que me responde, y vuelvo a citar textual, "Bajaste caminando 6 pisos después de la caída, perfectanente puedes caminar dos cuadras hasta donde la paramedico. Y aprovecha de pasar a hablar con tu secretaria de estudios por si te duele algo y faltas mañana". Luego de contar mil veces los que había pasado tanto a la Paramedico como al Consejo de escuela de mi carrera (Tecnología médica), de recibir burlas y malos tratos de parte del prevencionista de riesgos (que se río y argumentó la falta diciendo que no hay protocolos de seguridad y que no le habían alcanzado a hacer capacitación a la empresa de guardias, pese a llevar más de un mes de clases) y de escuchar como se peloteaban nuestro accidente para evadir la responsabilidad de hacerse cargo, nos "facilitaron" un convenio que constaba de 10UF para ser usadas en urgencias de la clínica Dávila. Si la atención se excedía, debía pagarla de mi bolsillo. Digo que nos facilitaron porque fue casi a modo de favor, incluso a Camila no querían hacerla parte de esto, pues no era contratada directamente por la universidad y según ellos no correspondía que se hicieran cargo de ella también. Finalmente accedieron a último momento. Y la mandaron casi corriendo a la oficina de la Paramedico ubicada a dos cuadras de este edificio (donde ya me habían llevado a mi para firmar el papel del seguro) para q alcanzara a tomar el uber.


Luego de llegar en un Uber a la clínica que nosotras tuvimos que pagar porque la universidad no nos cumplió ni siquiera con eso, y esperar aprox 2 horas para que nos atendieran, nos dieron el diagnostico de policontusiones y esguince cervical. Además, ambas quedamos con un estrés post traumático severo, y en mi caso también con trastorno adaptativo y fobia. (diagnósticos hechos por sicólogos y siquiatras). Está demás señalar que tuve que congelar mis estudios y dejar de trabajar, además de tener que cambiar mi vida, la de mis dos hijos y la de mis padres en 180°.

 

Desde ese momento y hasta hace tres meses atrás, la universidad me tramitó para recibir hasta la más mínima ayuda (solo recibí un par de medicamentos y la devolución de algunas consultas médicas). En el departamento de Bienestar, el Señor Eduardo Velasquez (asistente social) y la Señora Alejandra Moro (Directora de asuntos estudiantiles) me ofrecieron "la ayuda del sicólogo" de la universidad, usando frases como "aprovecha que las 6 primeras sesiones son gratis" y "si ya no te pasó nada, esto ya pasó, avanza y no te quedes pegada", claramente no me dieron la confianza para aceptar esa "ayuda". Finalmente, y después de muchas peticiones de ayuda, la Señora Alejandra Moro, me reúne con la Directora jurídica de la universidad, la Sra Penelope Tapia, (sin previo aviso, tomándome por sorpresa), donde se cuestiona la gravedad de mi accidente, e incluso ella señala, con palabras textuales (tras leer el certificado de mi sicólogo) que yo a lo mejor estaba mal mentalmente de antes del accidente, y además me exige, pese a pedirle en reiteradas ocasiones que dejaramos la reunion hasta ahí porque yo no me sentía bien, que firme una carta donde yo me comprometo a aceptar "la ayuda de la universidad" por los gastos que llevaba hasta ese momento, que eran alrededor de $500.000 (que incluían tratamientos sicológicos y siquiatricos también), con la condición de comprometerme a no ejercer ninguna acción legal en su contra, a no hablar de esto y a quitarles responsabilidad en mi accidente, pues este había sido "un caso fortuito".

 

Con el pasar del tiempo, el accidente empezó a mostrar su cara real, dándome a conocer una fractura de Labrum de cadera (en ambos lados) y una lesión en ambos fémures. Lesiones que necesitan, en caso de la primera, una cirugía astroscópica, y de la segunda en el peor de los casos, cirugía que incluye prótesis.

Cabe señalar que durante todo este tiempo, para poder costear mis tratamientos médicos he tenido que recurrir a rifas con cosas que mis familiares y amigos me han ido donando, además de un beneficio que organizó la Federación de estudiantes de la Udp en una oportunidad.

Se intentó una negociación extrajudicial, y esta fracaso por la poca respuesta de la Universidad a nuestros requerimientos, pese a contar con diagnósticos y documentos de respaldo dados por traumatólogos, kinesiólogo, sicólogos y siquiatra.

Que se sepa que la Universidad Diego Portales NO VELA por la seguridad y bienestar de sus estudiantes ni de sus trabajadores, que no tienen protocolos de seguridad, que no es el primer ni último accidente que tratan de pasar por debajo de la mesa, que nos tratan como un número más que puede ser reemplazable en cualquier momento. Que los ascensores siguen funcionando pese a tener una pésima mantención que queda en evidencia con muchísimos casos de compañeros que han quedado atrapados en varias ocasiones. Que no tiene empatía ni un trato humano, pues a nosotras nos trataron mal desde el primer momento, y que si se hubiesen comportado a la altura de la Gran universidad que dicen ser, las consecuencias de nuestro accidente, tanto físicas como sicologicas y emocionales, habrían sido mucho menores y ya podríamos ser capaces de estar en proceso de recuperación para poder dejar esta pesadilla atrás.
 

Posterior a ser subido este post, recibí la llamada de la señora Ximena Palma, Secretaria General de la Universidad, pidiendo reunirnos para poder llegar a algún acuerdo. A esa reunión asistieron mis abogados, pues yo ya no confío en la gente de la Universidad después de los malos tratos que he recibido. Ella se comprometió a ayudarnos, además de pedir contención con el post (que lo borrara para que no se siguiera difundiendo) y con los medios. Yo cambié la privacidad del post para q lo vieran sólo mis amigos, y detuve todas las entrevistas que tenía pendientes, pero una semana después la Señora Ximena le avisa a mi abogado que el acuerdo extrajudicial no se llevará a cabo. Cabe destacar también que la Señora Ximena dio declaraciones totalmente erradas a T13.cl y elciudadano.cl por un claro desconocimiento del caso.

 

Horas antes de esta llamada, mi post desapareció de todos los lugares donde lo habia subido. Obviamente yo no lo borré, pues además de tener mi declaración habían más de 1000 comentarios no solo de apoyo, sino contando casos de negligencia y reafirmando la falta de protocolos de seguridad y de calidad humana a la que nos vemos expuestos los estudiantes y trabajadores de la Universidad. Mandé mensajes a facebook para saber por qué de desapareció, pues no recibí ninguna denuncia por el post ni este infringía las normas, pero no tuve respuesta, y es por eso que vuelvo a subir todo lo que sucedió y volveré a subirlo una y mil veces, cada vez que desaparezca.

Actualmente me encuentro a la espera de recibir una respuesta a la solicitud de una reunión con el Señor Carlos Peña, Rector de la Universidad, que, según lo dicho a mis abogados, quería reunirse a hablar personalmente conmigo.

Extraído desde el FB personal de la Carol.

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